De cómo en 2026 nos reencontramos los descendientes del amor de Isaías en Chile, su princesa Sara Swidersky

A los 16 años, Sara Swidersky, apodada cariñosamente por sus descendientes como la Mamina, vivió una experiencia que la marcaría para siempre. Se enamoró de su profesor de literatura, Isaías Gamboa, poeta colombiano exiliado en Chile. Profesor de Inglés (autodidacta) y de Literatura, Isaías enseñaba en diversos colegios de Santiago. En 1903, escribiendo “Tierra Nativa” enfermó y quiso volver a Cali a recuperarse en los brazos de su madre. Isaías moriría a los 32 años en El Callao; su cuerpo no logró terminar su jornada de regreso físico. Sara nunca lo olvidó. Ese amor truncado por una enfermedad y una despedida marcó su vida. Esta primavera eterna atrapada en el invierno del destino fue un verso incompleto, el poema de amor más bello que la vida dejó suspendido en el alma.

Su nieta, Adriana Goñi encuentra por csualidad escribiendo sus memorias, en la cual su abuela juega un papel preponderante, aparecemos los descendientes de Isaías… Adriana se conecta, vibramos con este encuentro, se suma su familia… y aquí estamos. Escribiendo otra historia.

Conversatorio con la familia de Sara, la princesa de Isaías Gamboa – julio de 2027

Entrevista de Sara a Isaías (1903)

“A una princesa inteligente y curiosa.”

-¿Qué virtudes admira Ud. más?

– Lealtad, gratitud y perdón.

– ¿Qué cualidades prefiere Ud. en la mujer?

– La belleza y aquella inteligencia del corazón que sabe mantener vivo el cariño.

– ¿Qué temperamento cree Ud. tener?

– Afectivo-mental

– ¿Qué piensa Ud. de la vida?

– En la vida todo es amor y dolor.

– ¿Cuál es su flor favorita?

– La boca, flor del mal, que al mal provoca.

– ¿Cuál es su más vivo deseo?

– Uno solo de mis deseos vehementes? Que sea usted dichosa.

– ¿En qué país quisiera usted vivir?

– Donde un grande amor me hiciera olvidar el resto del mundo.

– ¿Cuáles son sus ocupaciones favoritas?

– Estudiar en los libros y en el corazón humano; con lo cual cada día sólo consigo saber que sé menos.

– ¿Ama Ud. la poesía?

– Sí, mucho!… “Poesía eres tú.”

– ¿Cuál ha sido el día más dichoso de su vida?

– Si hay un gran día en mi vida, no quiero buscarlo en el recuerdo sino en la espera…

– ¿Cuál es según Ud., su principal defecto?

– La duda, que todo lo amarga y ensombrece.

– ¿Qué debe dominar, corazón o cabeza?

– El corazón hay que ponerlo en todo; y en algunas cosas la cabeza juntamente con el corazón.

– ¿Tiene Ud. una divisa? ¿Cuál?

– Formarse un Ideal e ir a él.

-¿Quiere Ud. escribir su nombre, el lugar donde ha nacido i si a Ud. le parece, la fecha de su nacimiento?

– Mi edad?… El poeta colombiano Rafel Pombo cuando me conoció, me dijo: -“Conque es Ud. No es, pues, usted un viejo?” Y usted, princesa, muchas veces habrá pensado de mí -“Es un niño?” La edad no está en los años.

Isaías Gamboa, 1903

Historia de Sara
Contada por su nieta Adriana Goñi

Hasta hace poco no tenía consciencia de mi calidad de ser producto de estas migraciones. Mi abuela paterna, Sara Swidersky, en sus relatos de una memoria infantil – salió de cuatro años de su Polonia natal -me contaba y transmitía algunas anécdotas que a modo de relámpago iluminaban sus recuerdos.

Sin duda alguna nuestro país [Chile] y el planeta, en este tiempo está viviendo una crisis migratoria. Ya vivimos en los años setenta una diáspora que nos esparció por el planeta y he tomado conciencia de que soy producto de migraciones., mis hijos, nietos y bisnieta lo son.

HMi abuela hablaba de la casa de sus abuelos maternos, los Cohl, en Varsovia donde vivía con su madre, su hermano mayor Roman y dos gemelas recién nacidas: Marta y María. Su descripción de una mesa larga cubierta por un fino mantel y cubiertos de oro que ella observaba escondida desde abajo, entre las piernas de los mayores fue la imagen que me transmitió de esta lejana y ajena familia mía.

A mis preguntas infantiles acerca de su padre, respondía que estaba en América trabajando con un pariente en una tienda de paños, y que el abuelo Cohl había puesto como condición para que el resto de la familia se reuniera con él un éxito económico que garantizara el bienestar de su esposa e hijos.
Hacía un año que el bisabuelo Somer había partido a América, quedando su esposa embarazada y con dos hijos.

Luego sus recuerdos iban hacia un largo viaje en barco con su madre, su hermano adolescente y las mellizas. Relataba la angustia que sentía a sus cuatro años con las jugarretas de Roman, que simulaba lanzar por la claraboya del camarote a los bebes donde quedaban encerrados cuando la madre subía a cenar.

Saltaban sus recuerdos a la ciudad de Rosario, en Chile, donde finalmente se encontraban con el padre y… nada más, hasta los relatos de su vida adolescente en Rancagua, el colegio y su encuentro con el amor en su profesor de literatura, el poeta colombiano Isaías Gamboa, de corta vida y romántica muerte en el Callao …

Me reencuentro con este fantasma que marcó la vida de mi abuela hasta el día que su mente se perdió en el Alzheimer, 90 años después. Isaías Gamboa. Mi memoria se entrelaza con la de mi abuela. Me veo en su pequeño departamento de la Avenida Providencia 337, en Santiago, yo con siete años, escribiendo cartas a un amigo especial que se firmaba “Cristian” y que me decía “manzanita “en sus cartas a mi abuela desde Colombia, Cali la ciudad amada de mi abuela que decía dos ciudades marcaron mi vida: Kalish donde nací y Cali…esa Cali cuna de sus dos amores Isaías y su hermano Exequiel Gamboa, ese misterioso Cristian, a quien conociera ya mujer madura, separada, independiente y preñada de secretos con quien mantuvo una relación que solo terminó cuando él muere en el desierto o sabana colombiana al quedar el jeep donde viajaba con un desperfecto. Muere solo y de sed.

Me han dicho que mi abuela cargó mi corazón y mi mente de niña con sus dramas. Que hizo de mí -la hija de su único hijo varón, la portadora del nombre de su hija primera -muerta por envenenamiento a causa de un descuido de la madre que vertió en la taza de la pequeña de dos años un mes el amoníaco con que limpiaba la corbata del marido -una cómplice y encubridora de sus amores secretos, de sus permanentes pérdidas trágicas. Puede ser, pero hasta hoy en que yo soy anciana, nunca volví a tener una relación tan estrecha con otro ser humano.

Mi Princesa
de Isaías Gamboa 

Esa criatura virginal y hermosa
Que va esparciendo gracia y alegría
Joven y bella cual botón de rosa
Que se abre apenas al albor del día;

Esa de alegres y vivaces ojos
Do beben luz el sol y las estrellas
De tez primaveral y labios rojos,
Nido de amor y de sonrisas bellas;

Esa de blondos y lucientes rizos
Que el marco forman de su faz de niña
Sin que haya menester a sus hechizos
Otra corona que su frente ciña;

La de rítmico andar y airoso talle,
Adolescente de la falda corta
Que donde quiera que se encuentre o halle
a todos deja con el alma absorta;

La ardiente, soñadora colegiala
Que juega ya con el amor traviesa,
esa criatura que a ninguna iguala
es mi gloria, es mi dicha, es mi Princesa

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