Artículo publicado en el dominical del periódico El País de Cali, Colombia, el 3 de septiembre de 1967, titulado “Un Apóstol de la Eucaristía Fray Teófilo María Gamboa” escrito por Alberto Aguayo.
Este artículo, que puede leer en su integridad con este enlace, aparte de anotar la biografía y realzar el trabajo eucarístico que realizará Fray Teófilo, escribe también sobre su labor poética:
Poeta, lleva en su torrente circulatorio el estro de la Familia Gamboa y ha tenido romances de clara inspiración. En ellos puso no solamente su sentimiento de bate de altísona fibra, si no el frenesí de un refinado cristianismo. Sus cantos los ha elevado a la Sagrada Eucaristía y a la Madre de Dios. Entre otras joyas poéticas que han realzado la grandeza del Padre Gamboa, se anotan: La Llamada Del Sagrario, Comunión Espiritual, Alma De Cristo, Vida De San Pascual, Himno A San Pascual y Nuestra Señora De Los Remedios, y muchos más, todos de acentuado sabor místico
En este artículo escrito meses antes del fallecimiento de Fray Teófilo, Alberto Aguayo escribe además:
Expresivo en sus manifestaciones y donoso en la forma de su estilo Fray Teófilo María Gamboa – el sacerdote de la unción apostólica – adquirió desde muy joven y en armónica correlación con sus disciplinas monásticas, el sentido creador de frases bellas, hijas legítimas de la pureza idiomática Es que tiene Fray Gamboa una tradición de ingeniosos creadores en su árbol genealógico. Remontémonos, al acaso, al nostálgico Isaías, el poeta amargado por el “mal de tierra” y fallecido cual un inocente condenado a la pena capital cuando realizaba su travesía desde lejanas tierras para ponerse nuevamente en contacto con su raza y con sus gentes. Fue él un atormentado y su agonía debió tener el rictus de quien se fuga a la vida sin obtener de ésta la última amable compensación.
A esa prosapia de varones ungidos por las incomparables perspectivas del paisaje vallecaucano, pertenece Fray Teófilo María Gamboa y él, al igual que sus parientes, también tejió en delicado encaje las figuraciones humanas transformadas en ricas y diamantinas ideas. El ancestro poético resplandeció en sus dominios. Cantó en hermosas cuartetas la grandeza de Francisco de Asís y de otras imágenes de los altares.

